viernes, 9 de enero de 2009

Al final de la escalera

Al final de la escalera,  puertas que dan a otras,  una mujer un hombre  a media voz conversan el menudo de frente grande nervioso ella una mujer deseosa de él,  en un momento de la conversación ella pregunta...
¿Qué relación tienes con la de arriba? El contesta amistad, ella cree que seguimos siendo algo, desconocen que tras otra puerta una mujer escucha y al salir callan.
Veloz cruza el descansillo no sin advertir que la conversación se interrumpe a su paso.
Sube se incorpora a la mesa, dando un toque en la espalda la otra mujer sentada apenas a unos centímetros en que se interpone un hombre, dice, creo que ellos tienen algo…, la aludida invita la salir con voz extrañada pregunta ¿Pero tu viste algo? no pero hablaban de ti y se callaron.
Acto seguido suben ellos y se imcorporan a la mesa, inquieta frente a frente no miraba, el esquivo, excitado conversaba ella intenta calmarle por sus inapropiados comentarios, lanzándole un azucarillo para rebajar tensión, pero no, le toca la sien por si tiene fiebre ya que dice sentirse mal.
Al terminar salen juntos y solos, el aludiendo a la conversación de la mesa, ella sabiendo lo que había hablado de ella al final de la escalera calla, al llegar al otro local nota algo extraño ella desea marcharse ya, cumple con la celebración y se despide en general.

Cansada, dubitativa,  decepcionada por la careta de él ante los demás,  en realidad se movía en lides amatorias a escondidas en la red, calla, harta de mentiras y desequilibrios, sin saber aún su burla poco después se marcha.
Y allí poco después, tras el brindis con tres personas, él expresa de modo reiterado ¡¡ella le vigila, le vigila, le vigila!! un hombre presente con buen criterio le amonesta ¿Ella lo sabe? no, deberías primero decírselo.
La oportunista ave carrochera entra en acción, temerosa de que  hubiera sido escuchada, se quiso asegurar preguntando a un amigo ¿Ellas son amigas? si, es por si lo cuenta ….

Paso el tiempo llego a sus oídos la vil mentira, sabia tretas de el desconocía que la hubiera traicionado, fiel callando confidencias sobre otros.

Como cobarde en una conversación frente a frente en tono desafiante decía “pero que te creías que hablábamos” contesto no quiero salverlo cuando en realidad lo sabia no quería escuchar otra mentira más, una de tantas.
El con aire de todo lo dice claro, el comentario fácil de la mujer que le rondaba a la cual en tono presuntuoso, “Yo no quiero más que amistad” se lo he dicho bien claro, pobre chica.
Así poder salir del paso frente a una mujer a la había calumniado, difamado, aprovechado para su beneficio.
Sin darse cuenta que era la única quien no le dejaba caer, quien le abofeteaba para que no se durmiera, quien dio a su hijo por él,  nada entendió.
El tiempo colocando la verdad, la cobardía del que sabe perderá definitivamente cuando otro hombre arranca la sonrisa de ella, en un acto desesperado la proclama su amor, sin el valor del tú a tú del sonido de una voz, del perdón.
No hay nada más digno en la vida  reconocernos desnudos como niños si de verdad amamos.
Podría tener un final justo,  sin embargo fue mero esperpento de quien no supo decir TE AMO.
Vagamos por la vida por sendero separados, orgullo, soberbia, sin reparar el daño, el delito AMAR.

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