domingo, 22 de marzo de 2009
Carta a un cibercotilla
escrita 8/01/09
Todos habréis conocido uno se pasa el día cotilleando leyendo perfiles en la red, olisqueando.
Ser cibercotilla es adicción llegar abrir el ordenador, manipular a través de la red con el fin de dañar.
En definitiva no cumplir su palabra de irse, ¿por qué? quizás un gran vacío, soledad.
Quién está al otro lado se siente defraudado, observado, acosado, sin acabar de entender, si alguien supuestamente elogio su camino no lo sigue.
¿Y qué hacer? privatizar todo sus contenidos, opinar con cautela, sentirse oprimido...
El que era el acosado, el torturado, sabe dios cuantas cosas.
Saldrá por la puerta de atrás, borrado en un plísplas, para volver.
Triste la vida, regalada para eso la quería, a cambio tiene a su lado rebozado de un sexo tirado….nunca estuvo a la altura.
Cansada reflexiono le dejo lo había decidido, no estaba dispuesta a sacrificarse nada iba a sacar, por primera vez pensó en ella.
Un novio ficticio se invento con la ayuda de amigos y lo que se ocurrió se liarte una, menuda tontería menudo peligro se comienza por ahí y lo uno el peso soledad lleva a lo otro un montaje y una estafa.
Vergüenza tendría que darle decir " lo tienen claro “en un alarde no me pillaran y le trincaron.
Se me ocurrió una madrugada al leer no se qué cosa relacionada con alguien que vendió su familia por una arrimada fácil y vulgar en bandeja gratis que le seria útil un tiempo si con suerte no le atrapaban con otro desgraciado, eso si más acorde a él tal para cual, bien sabemos echarse encima da buen resultado y eso lleva a lo otro ¡¡que mala es la soledad!! menuda estafa de historia.
Ya ve yo no lo necesite aún pudiendo hacerlo, se puede ser infiel con el pensamiento eso querida por mal que pese nadie me ha quitado, al menos así con ella sofoca a ratos sus cosas eso gane.
El corazón no se compra ni se vende aunque bien desearía hoy que el no la quisiera así en paz la dejaría, maldito el día que le conoció.
Cambiaron las tornas deseo no haber sido querido lo conseguido, le queda dejar de quererla.
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