sábado, 20 de noviembre de 2010

La fuerza de la verdad, reapertura.


Un guerrero se encontró frente a un montruo de piel invulnerable. Le disparó una flecha que no le hizo más efecto que una picadura de mosquito, cargó contra él con su lanza que se rompió sin siguiera hacerle un rasguño, le golpeó con su hacha que se hizo trizas del impacto, recurrió a su espada que voló hecha pedazos. Ni sus patadas ni sus puletazos o cabezazos tuvieron el menor efecto sobre la bestia.
No hubo manera. El espantoso monstruo, levantando al guerrero, le dijo entonces:
Estás derrotado. Voy a devorarte.
No cantes victoria antes de hora. Cuando esté dentro de tus entrañas, te envenenaré.
¿Y con qué piensas envenenarme? le preguntó el monstruo.

Con la verdad.

La actitud del guerrero va muy lejos puesto que dice " No seré nunca vencido. Aunque el monstruo me mate, no me vencerá, pues, de todas formas, me he entregado a la verdad. Será ella la que actué sola.

Esta es la reapertura todo tiene su momento y límite, es este hasta el final, sin miedo con paso firme.

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